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Nota de prensa – Lysistrata – Imaginación Atrapada

Lysistrata”: La comunidad y los “poderosos”

El primer paso fue dividir entre, si se quiere, la resistencia y quienes, por el momento, detentan el poder. Así, entrando a la sala del Teatro Stella Maris, el espectador ya no fue uno, sino que partió su mirada entre lo masculino y lo femenino para ver “Lysistrata”, la obra escrita por Aristófanes y retomada por Emilio Urdapilleta, quien la incorporó a la actualidad, desde la representación metafórica de un congreso plagado de pancartas con consignas que explican la medida y piden por la paz.

Además, la puesta respeta, por momentos, las estructuras de la comedia griega: la exaltación del lenguaje sexual, la utilización de máscaras por el coro de mujeres y por el de coro de ancianos, la estructura dramática y la planta escénica de lo que podría ser la obra original; pero, en otras ocasiones, rompe cada una de las pautas actualizando el lenguaje, despojándose de las máscaras, uniendo las separaciones de la estructura dramática y extendiendo el espacio hacia el espectador al realizar entradas a escena desde la platea. (Habría que tener en cuenta que la ruptura espacial es previamente planteada al elegir un lugar físico como el Teatro Stella Maris, es decir, un teatro con caja a la italiana – estructura que también se rompe -)

Esas separaciones alejan a la puesta de una reconstrucción arqueológica. De esta manera, logra incorporar al espectador que, lejos de mirarla como un observador ajeno a la época, puede releerla desde su propio universo. Asimismo, la comunidad que nace de la obra perdura con cada uno de los elementos articulados, que confluyen en el tipo de actuación. Ésta los increpa y, raramente, los extraña, por que la obra se muestra como un nuevo objeto artístico que le exige a la recepción un nuevo modo de ver. No sólo por incorporar palabras del lenguaje actual, sino porque se contextualiza en las propias guerras y en las propias políticas.

Es posible que el contexto también sea reinterpretado desde esa extensión que propone la puesta, separando la mirada del coro de ancianos al fragmento de espectadores masculinos de la mirada del coro de mujeres hacia las espectadoras; la lucha que ambos generan en el escenario, podría ser traspasada perfectamente a la platea. Además, en una segunda lectura espacial, se puede ver en la decadencia gradual de los personajes masculinos que, en todo intento por recuperar el poder (el escenario), se ven frustrados y echados por los personajes femeninos, que se adelantan al espacio del coro, para evitar posibles ingresos.

Por todos estos motivos, la obra plantea conflictos que refieren a un tema que pareciera ser eterno: el poder. Con este tema a flor de piel da una mirada renovada sobre aquél, al mostrar un universo femenino que desde la resistencia indaga, mucho más que a cada personaje masculino, a todos los presentes que permanecen en la sala.

Autoría: Aristófanes Dirección: Emilio Urdapilleta Intérpretes: Alejandro Allais, Sandro Augusto, Susana Cabrera, Javier Cardone, María Eugenia del Barco, Guillermo Ferrero, Matías Giménez, Guillermo Goumaz, Lucía Heffner, Marta Jorge, Cristina Loza, Martin Medina, Luciana Sacco, Alicia Vignati Vestuario: Daniela Draiye Escenografía: Daniela Draiye Peinados: Guillermo Goumaz Asistencia de dirección: Luciana Sacco Prensa: Marcelo Ferrando Producción ejecutiva: Luciana Sacco

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